Queridas lectoras:
La vuelta al trabajo está siendo más complicada de lo que creía, así que esta semana no hay "opoblog" básicamente porque no he podido tocar ni un solo apunte.
La vida familiar ha sido otra cosa, pero organizarse cuando los dos padres trabajan y esos trabajos no coinciden con el horario escolar es lo más parecido que conozco a tirarse de un paracaídas sin saber si el paracaídas funciona. Aún así, sobrevivimos.
La semana ha sido catastrófica, todos malos, incluida yo, porque sí, aunque parezca de hierro, parece ser que los virus también pueden invadir mi cuerpo aunque de forma más discreta que para el resto de los habitantes de esta casa, y eso hace que a mi insomnio, se le sume una justificación más para dificultarle el paso a Morfeo cada noche, motivo por el cual he empezado a escribir de nuevo por estos lugares. Ya que no puedo controlar mis ritmos circadianos, a ver si puedo, por lo menos, ordenar ideas mientras escribo.

Esta semana hemos hecho pocas actividades ya que el tiempo en familia ha sido más bien escaso, aún así, pudimos sacar un huequito para ir a Málaga a ver el alumbrado navideño de la Calle Larios (sino sois de Málaga, es la calle principal del centro de la ciudad). Cada año, se reúnen cientos y miles de personas en época navideña para ver el espectáculo de luces musicales que tiene lugar en tres tramos diferentes de la tarde, personalmente y sintiéndolo mucho, me parece uno de los acontecimientos más cutres que han podido proponer, sin embargo al resto del mundo es algo que le encanta, aún así, la visita es obligada porque para Rubén, supone una excusa para montar en bus y eso, pues es algo que disfrutamos todos.
El alumbrado es gratuito y apto para todos los públicos, además es la excusa perfecta para dar un paseo por el parque y ver los diferentes puestecillos, algunos de ellos de artesanos, donde podréis encontrar cosas chulísimas y originales para regalar. Además, en la catedral también realizan otro espectáculo audiovisual (igual de cutre para mi gusto) y también gratuito, y muchas de las calles están adornadas con iluminación.
Para terminar la semana, tocaba revisión en el veterinario de Reo y Trufa y las noticias no han sido las mejores del mundo pero, por suerte, nada grave de lo que preocuparse, excepto en el ámbito económico que ya os digo que vamos a empezar el año desembolsando bastante dinero porque ambos necesitan operarse los ojos. Si me estáis leyendo y creeis que regalar perros es buena idea por navidad, recordad que estos son parte de la familia y que también necesitan atención sanitaria, la cual es completamente privada y corre de vuestra cuenta, lo que significa que si se ponen malos o si necesitan alguna operación, hay que pagarla, dejarlo agonizar no cuenta como opción.
La semana que empieza pinta igual de trágica ya que tengo turno de mañana en el super, pero tenemos actividades programadas así que probablemente sea igual o más estresante que la que termina. Por supuesto, no podía despedir el blog de la semana sin mostrar las travesuras de los dos Elfos que han invadido mi hogar en estas fechas...
Hasta la próxima semana.
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