Queridas lectoras:
Cuando empecé con esto la idea era contar mis experiencias relacionadas con la maternidad y las oposiciones, así que he decidido hacer esta sección semanal al igual que con el opoblog.
Aquí vamos a hablar de cosas de madres, y de lo mal que lo hago y lo culpable que me siento por ello.
Como ya os he comentado en alguna ocasión, este año está siendo "complicado" pero aún no me siento preparada para escribir sobre ello así que lo mejor será dejarlo para otra ocasión en la que el simple hecho de pensarlo lo haga que se me nuble todo el alma. Tranquilas, sé que lo voy a superar, solo que esta vez necesito más tiempo de lo normal porque el golpe ha sido demasiado grandes y la heridas demasiado profundas.

Volviendo a lo que nos ocupa, esta semana ha empezado oficialmente la Navidad, y en casa se tenía que notar. Desde que nació Rubén, tenía claro que quería crearle recuerdos bonitos relacionados con tradiciones de nuestra unidad familiar, así que decidí que a partir de ese año la casa la decoraríamos el 1 de diciembre; la realidad es que para Rubén eso se ha convertido en todo un acontecimiento y cada año su ilusión es más grande, también, con la llegada de la Navidad ha llegado nuestro nuevo elfo, al que hemos llamado Travieso y que se está encargando de hacer honor a su nombre. Travieso viene acompañado de nuestro elfo del año pasado, Dobby, así que, como os podéis imaginar, las fechorías en compañía son más divertidas y Rubén todas las noches se va a dormir pensando "qué harán mañana".
Aquí podéis ver las fechorías de esta semana, aunque en instagram tenéis disponible una historia destacada con tooodas las trastadas que realizan cada día.
Durante la semana no hemos podido realizar muchas actividades, aunque parte de nuestras rutinas consisten en pasear todos juntos (Reo y Trufa incluídos) y realizar alguna actividad artística, que normalmente consiste en pintar con acuarelas, algo que Rubén ha descubierto que le encanta.
Esta semana Trufa ha tenido un episodio de epilepsia, es la primera vez que le ha pasado fuera de casa y la verdad eso me tiene bastante preocupada, por suerte, esta semana que empieza le toca revisión con su veterinario.
Otra de las cosas que hemos hecho esta semana ha sido asistir al "Winteralh", un festival para todos los públicos que se realizó en Alhaurín de la Torre el pasado viernes y que pudimos disfrutar Rubén y yo. Para mí, es importante que Rubén acuda a este tipo de actividades, ya que los teatros, festivales, etc, son un trabajo que requiere muchísimo esfuerzo y que se respeta muy poco, y quiero enseñarle la importancia de respetar y vivir el Arte y a las personas que lo trabajan. Además, Rubén disfrutó de su primer espectáculo de Magia, algo que nunca había visto y que le impactó bastante.

La semana ha terminado con un desayuno especial, y es que, dedicar tiempo a preparar este tipo de sorpresas me encanta, creo que es muy importante crearles recuerdos bonitos cuando son pequeños, esos que de mayor les van a hacer sonreir y que probablemente quieran transmitir a sus hijos. Además, la tarde la hemos pasado jugando a "pintacaras" y ya os digo que me ha dejado hecha un cuadro varias veces.
Para terminar, obviamente, no todo ha sido maravilloso, ha sido una semana en la que fingir estar bien para que Rubén no se preocupase me ha costado un esfuerzo casi sobrehumano, pero con cada abrazo y cada beso compensa la tristeza. Me resulta sorprendente la capacidad que tienen los niños para captar las emociones de sus madres, él sabe perfectamente que estoy triste y que algo pasa; yo tampoco se lo niego porque la tristeza es parte de la vida también, y sin embargo, no pregunta, intenta animarme cada vez que me ve con la mirada perdida. Realmente no esperaba que un ser tan pequeño pudiera tener tanta capacidad para empatizar y hacerme sentir bien, sintiéndose libre para además transmitir sus emociones sin miedos ni vergüenza.
Eso es algo que me hace sentir muy orgullosa, y darme cuenta de que a lo mejor, tan mal no lo estaré haciendo :).
Sed felices criaturillas.
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